La diferencia principal está en la granulometría y el acabado final.
El microcemento tiene una granulometría muy fina (aprox. 0,080 micras), lo que permite crear acabados lisos y continuos.
El micromortero tiene una granulometría más gruesa (aprox. 0,125 micras o más), por lo que genera acabados con mayor textura y relieve.